Cantar en lengua de signos
Este fin de semana he tenido la suerte de poder asistir a una masterclass impartida por Beatriz Romero, la intérprete que acompaña a Rozalén. Hemos participado una veintena de personas de toda España, casi todos intérpretes con ganas de ampliar nuestros recursos a la hora de signar una canción.
Para entrar en materia, Beatriz ha empezado hablándonos de su experiencia personal: de cómo conoció a María, cómo fue su primer contacto con la LSE y las personas sordas y a qué se dedicaba antes de signar canciones con Rozalén. En una entrevista reciente contó un poco estos inicios y algunas anécdotas; dejo el vídeo a continuación:
También ha explicado algunos aspectos técnicos a tener en cuenta en el escenario: profesionales con los que coordinarse (stage manager, road manager...); necesidades en el escenario, como luz, sonido; la importancia de asistir a la prueba de sonido para comprobar ubicación... De esta parte, personalmente, es de la que menos ideas puedo aprovechar, porque nunca he interpretado conciertos, ni tengo la idea de dedicarme a ello, pero no dejo de reconocer que es un mundo tan ajeno a mí, que pica la curiosidad.
(Primer videoclip que grabaron María y Beatriz juntas, increíble conexión)
En la segunda parte de la clase, ya ha explicado Beatriz cómo es el proceso que sigue para la adaptación de las canciones en LSE y algunos recursos que utiliza. El primer paso es tratar de visualizar la canción, teniendo en cuenta lo que cuenta y quiere transmitir la canción, bien sea hablando con el cantante/compositor cuando es posible, o bien buscando información en internet o consultando a otros profesionales. Se trata de conectar con el contenido, la experiencia y la intención que transmite la canción, para después intentar expresarlo a través de la lengua de signos. El segundo paso es poner en marcha todos los recursos visuales para tratar de transmitir la emoción de la canción, el ritmo y tono, trabajando más la forma del mensaje. En este último apartado, Beatriz aprovecha recursos de la LSE, como la selección y repetición de algunas configuraciones, componentes no manuales, expresión corporal, pero también recursos del mimo o la danza, como movimientos (balanceo, giros, desplazamientos...) para enfatizar y trasladar la emoción de la canción.
Este punto me parece el más complejo, porque traducir y/o adaptar un texto de lengua oral a lengua de signos es algo que se puede valorar más objetivamente, es la parte más lingüística. Lógicamente requiere de una competencia alta en ambas lenguas. Pero Beatriz comentaba que la parte verbal digamos que era la parte que tenía menos peso. En una comunicación cara a cara, intervienen la comunicación verbal y la comunicación no verbal; y la comunicación verbal supone sólo el 7% (ya sean signos o palabras). En el caso de las lenguas de signos la comunicación verbal y no verbal comparten el mismo canal, el cuerpo. Por tanto, en la interpretación de canciones es fundamental la parte artística y emocional, y no sólo la competencia lingüística, que también, sino un manejo de la expresión corporal, la comunicación no verbal, habilidades escénicas, y del movimiento y la danza, pudiendo aprovechar todos los recursos, digamos, corporales. Ahí es nada. Beatriz comentaba que ella sentía que había aprovechado sus conocimientos y experiencias del mimo-clown y de la danza para las interpretación de canciones.
Y a esto luego hay que añadir además el manejo no sólo de las emociones de la canción sino además de las propias: el miedo escénico, la vergüenza y algo que también se ha comentado en la sesión: la gestión de las críticas. Sobre este último aspecto le han preguntado a Beatriz, y me ha encantado la respuesta que ha dado, válida no sólo para este ámbito, sino para la vida en general. Ella lo primero que tiene en cuenta es de quién viene la crítica: ¿es una persona que realmente conoce el ámbito y el trabajo que hay detrás? Lo segundo es: ¿puedo sacar algo que me ayude a mejorar mi trabajo?, ¿Es una crítica vacía y gratuita, o argumenta aspectos que puedo tener en cuenta para mejorar? porque en muchas ocasiones las críticas son constructivas y nos pueden ayudar a seguir mejorando. Y por último están las críticas en redes sociales, de las que Beatriz ha intentado mantenerse al margen, ya que no hay posibilidad de establecer un diálogo (con escucha), sino que son personas que pueden aprovechar el anonimato para hacer daño gratuitamente.
Me ha gustado mucho que toda la sesión ha puesto en valor la parte emocional y psicológica, no solo en cuanto a la transmisión de emociones en las canciones, sino también a valorar nuestras fortalezas, la importancia de la sensibilidad para poder observar y transmitir y la importancia de la actitud. De hecho propone una fórmula:
En tramo final de la sesión hemos trabajando por grupos, signando por equipos un fragmento de una canción, cada uno utilizando principalmente un recurso: configuración, expresión facial, clasificadores, y movimiento y espacio. Ha sido muy chulo ver el resultado final de cada grupo, muy diferente aunque trabajáramos el mismo fragmento. Además ha sido un momento estupendo de trabajo en equipo, disfrutando del proceso y del resultado.
Ha sido una jornada muy interesante, aprendiendo y reflexionando. Cantar en lengua de signos, no sólo interpretar en LSE, es un ámbito del que es difícil encontrar formación, y un sector en el que pocas personas tienen experiencia, por lo que una sesión como esta genera mucho interés y es muy de agradecer la generosidad de Beatriz, compartiendo su experiencia y recomendaciones.
¡Seguimos aprendiendo!

